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Huerto para niños

Los niños tienen una tendencia natural a querer tocar, remover la tierra y hacer descubrimientos. Vamos a aprovechar esta voluntad y liberar energías.
Con esta actividad podremos interactuar con el niño de formas variadas:
Motricidad: trabajo con las herramientas agrícolas (azadón, rastrillo, trasplantador, etc.) y acertar en el sitio correcto;
Motricidad fina: recoger las semillas de los envases y colocarlas en los lugares/líneas definidos previamente;
Gimnasia: encoger y estirar brazos y piernas;
Disciplina: colocar las cosas en el orden correcto en los lugares adecuados;
Matemáticas: sembrar un número determinado de semillas: contar e incluso porcentajes de siembra de una u otra variedad.
Para los adultos es un proceso de reaprendizaje y reconstrucción, simplificar. El contacto con los niños es muy importante para generar lazos eternos.
¿Qué cultivos elegir?
Elige cultivos de rápido crecimiento y fácil siembra.
Las semillas deben tener un tamaño adecuado para el niño, aquí trabajamos la motricidad fina y el gusto del niño por las diferentes formas de las semillas.
El cultivo a elegir dependerá del tamaño del que dispongamos. Si tienes un huerto pequeño, tendrás que elegir cultivos que no desarrollen muchas hojas y que no se extiendan mucho por el suelo.
¿Cómo cultivar?
Para germinar, las semillas necesitan tres cosas fundamentales:
Tierra (suelo/sustrato)
Agua
Luz
Tenemos que preparar la tierra para recibir las semillas, tener agua para regar y un lugar donde dé el sol para que nuestras plantas crezcan.
Tierra
Como las semillas son seres vivos pequeñitos y sensibles, necesitan que la tierra esté mullida para recibirlas. La tierra es la cama de la semilla, la semilla tiene que quedar acogida en la tierra. Así, después de poner la tierra bien mullida (con la ayuda de un azadón y pasando después el rastrillo para que la tierra quede homogénea) depositamos la semilla y colocamos una camita de tierra mullida encima de nuestras semillas. Para que la raíz que va a nacer consiga tener de dónde agarrarse, se aprieta ligeramente la tierra.
Agua
El agua es esencial para la vida.
La cantidad de agua que vamos a dar a la semilla tiene que ser la suficiente para que la semilla "sienta" la presencia de agua y "diga" que es hora de nacer.
¿Cómo sabemos que la cantidad de agua que echamos es suficiente? Regamos y observamos, tiene que quedar una "película" de agua en la superficie de la tierra.
No se puede echar agua de más para no encharcar la semilla.
Después de hacer este primer riego y, dependiendo de las condiciones del tiempo, vamos viendo la necesidad de regar o no.
¿Cómo sabemos si es necesario regar nuevamente? Colocamos la mano sobre la tierra, si sentimos humedad no debemos regar, si está completamente seco regamos.
Luz
Después, las semillas reciben luz solar y van a comenzar a germinar. Dependiendo de la semilla, puede tardar entre 3 a 15 días hasta que veamos a la futura planta "salir de la tierra", nacer.
No debemos remover la tierra después de sembrar para que la raíz de nuestra planta no se parta.
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